XANAX Y EL BUEN VIVIR
José Gilberto Garza Grimaldo
En la plataforma de Netflix, se está exhibiendo el documental llamado “Take Your Pills: Xanax (Blair Foster, 2022),” donde demuestra la situación caótica en que se vive en la “sociedad moderna”, o quizás, mejor dicho, en la sociedad neurótica del siglo XXI, donde la mayor parte de la población es medicada con sustancias mágicas contra del estrés y ansiedad.
Una cura para algunos, una maldición para otros. En un revelador documental, pacientes y expertos examinan este popular medicamento para la ansiedad.[1]
En una página en línea especializada en adicción, informa que: “Xanax es el nombre genérico para Alprazolam. Es un sedante para el Sistema Nervioso Central (SNC) que cae dentro de la categoría de medicamentos conocidos como benzodiazepinas.
Esta categoría incluye tranquilizantes como Ativan, Valium, y Librium. Xanax es recetado por doctores con licencia y es clasificado como una substancia controlada de categoría IV. Los fabricantes recomiendan Xanax para el tratamiento de la tensión, nerviosismo, y ataques de pánico.
Los benzodiacepinas están bajo investigación pública principalmente por sus propiedades altamente adictivas. Cuando estos medicamentos fueron desarrollados originalmente (Xanax fue patentado en 1969), los fabricantes farmacéuticos declararon que no creaban hábito o que no eran adictivos, pero la experiencia ha demostrado que éstos son unos de los medicamentos más adictivos que existen en el mercado. Se calcula que tres millones de personas en Estados Unidos han usado benzodiazepinas diariamente por períodos de por lo menos un año.”
Después de su uso por un tiempo, algunos consumidores de esta mágica pastilla, afirman que estuvieron cerca del infierno por los males momentos que pasaron por ingerir este medicamento.
La Organización Mundial de la Salud, nos proporciona la siguiente información: “Se calcula que un 4% de la población mundial padece actualmente un trastorno de ansiedad. En 2019, 301 millones de personas en el mundo tenían un trastorno de ansiedad, lo que los convierte en los más comunes de todos los trastornos mentales.”
La misma institución afirma que una de cada cuatro personas, 450 millones en el mundo, sufren de al menos un trastorno mental.[1]
El Estado esta más preocupado por la economía de mercado, por el PIB, no por las personas y mucho menos por la naturaleza.
Ante un problema emocional o trastorno mental, las nobles empresas farmacéuticas crean las pastillas levanta muertos para que las personas sigan produciendo y consumiendo más.
Desde el sur del continente se nos ofrece una alternativa: El Buen Vivir.
Qué es el Buen Vivir?
“Es un principio basado en el ´Sumak Kawsay´, que recoge una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social.
En concreto el Buen Vivir es:
La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro)”. Plan Nacional para el Buen Vivir 2009 – 2013.[2]
[1] https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2015/12/28/el-estres-aliado-de-la-pobreza-de-latinoamerica#:~:text=Seg%C3%BAn%20datos%20de%20la%20Organizaci%C3%B3n,al%20menos%20un%20trastorno%20mental.
[2] [En línea] [Consulta: 24/05/2024]. Disponible en: https://educacion.gob.ec/que-es-el-buen-vivir/